August Strindberg – “O crux ave Spes unica”∞ Rodrigo de Torre


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Nacido con la nostalgia del cielo, ya de niño derramé
lágrimas por la suciedad de esta cochina existencia,
sintiéndome extraño y sin patria en medio de mi
familia y de la sociedad en que vivía. Desde mi
niñez he buscado a Dios, pero sólo he
encontrado al diablo.

August Strindberg

El amor es un tema frecuente de nuestros diálogos interiores porque el sentimiento y experiencia amorosos, en la inmensa variedad de sus manifestaciones, son decisivos en nuestra existencia. Experiencia compleja que escapa al análisis de la razón, ha dado lugar desde siempre en el ámbito de la creación artística, a las más variadas formas y modos de expresión.

El psicólogo Erik Erikson considera que desde nuestro nacimiento y hasta los 18 meses de edad, tiene lugar la etapa del desarrollo de confianza básica, o la de desconfianza básica. En estos meses, los bebés aprenden en qué personas u objetos de su mundo pueden confiar. Necesitan alcanzar un equilibro adecuado entre confianza y desconfianza que les permita tener relaciones íntimas con los demás y les sirva para protegerse. En un desarrollo normal predomina la confianza pero si la desconfianza se impone, veremos el mundo como un lugar amenazante e impredecible.

August Strindberg, Abril de 1875

August Strindberg, Abril de 1875

August Strindberg (1849-1912), seguramente el sueco más brillante de la modernidad artística, se le considera el renovador del teatro sueco y el precursor del teatro de la crueldad y del teatro del absurdo.

Hijo ilegítimo del ama de llaves de su padre, se partió en dos al tomar conciencia de su origen, provocando una profunda e irreparable incisión en su personalidad que dio lugar a una dramaturgia en la que los personajes son proyecciones de la angustia vital del escritor. En su novela Hijo de sirvienta, el autor comparte el dolor de su infancia, la sensación de no pertenecer a nada y a nadie, la incomprensión del mundo que lo rodea y la necesidad de encontrar un Dios que lo proteja y brinde consuelo a su alma lastimada.

De sensibilidad extrema y aguda inteligencia, poseído desde niño por ideas alucinantes, su sufrimiento ilumina una obra brutal, descarnada y reveladora. Su versatilidad es asombrosa y además de ser un innovador en el drama y la prosa, fue poeta, pintor y fotógrafo.

Se casó y se divorció en tres ocasiones de forma tormentosa. Con la aristócrata y actriz Siri von Essen entre 1877-1892, con con la periodista austriaca Frida Uhl entre 1893-1895 y con la actriz 25 años más joven que él, Harriet Bosse, entre 1901-1907. Según M.ª Aurelia Capmany «su odio hacia la mujer le hizo profundizar en el tema de la relación amorosa, que plantea como una lucha interminable en que la mujer tiene la parte preponderante como ser devorador y poderoso», imputándole a «la naturaleza femenina todos los males de la humanidad». Esos trances conyugales dieron lugar a algunos libros memorables como Alegato de un loco, e Inferno. Su compatriota Marike Stjernstedt dijo de él que «nadie nos ha castigado tanto, pero nadie tampoco nos ha amado tanto como él; nadie nos ha deseado ver tan perfectas, tan inteligentes, bellas y hermosas».

Las mujeres en la vida de Strindberg (de izquierda a derecha): la actriz finlandesa de lengua sueca Siri von Essen, que fue la primera esposa de Strindberg (1877–1891) y con la que tuvo dos hijas y un hijo; la periodista austríaca Frida Uhl, su segunda esposa (1893–1897) y madre de su hija Kerstin; y la actriz sueca Harriet Bosse, su tercera y última esposa (1901–1904), junto con la hija común Anne-Marie.

Las mujeres en la vida de Strindberg (de izquierda a derecha): la actriz finlandesa de lengua sueca Siri von Essen, que fue la primera esposa de Strindberg (1877–1891) y con la que tuvo dos hijas y un hijo; la periodista austríaca Frida Uhl, su segunda esposa (1893–1897) y madre de su hija Kerstin; y la actriz sueca Harriet Bosse, su tercera y última esposa (1901–1904), junto con la hija común Anne-Marie.

En Alegato de un loco August Strindberg, el monógamo enamorado hasta ocasionarle ataques de nervios destrozados, cumple su venganza exhibiendo la tortuosa relación matrimonial que padece con una mujer infiel durante más de diez años. Se aparta de la poesía, de los ensayos y de las obras de teatro para encerrarse a escribir el desengaño que sufre por una mujer que gobierna sus emociones con sólo una mirada o una caricia. Apalea sin piedad lo mismo que buscaba sin descanso el amor de una mujer.

Pero sería injusto centrarnos en su misoginia, August Strindberg fue mucho más, y especialmente un gran y desconocido pintor.

En los últimos años del siglo XIX y los primeros del XX, mientras surgía el Fauvismo, August Strindberg se adentraba en la pintura expresionista. Composiciones que producen una sensación de vacío y que medio siglo después utilizaría Rothko consiguiendo un efecto similar. Strindberg pintaba en momentos de completa ausencia de producción literaria, como respuesta a alguna de sus múltiples crisis personales. Nunca fue reconocido como pintor, quizás ante la precocidad de sus planteamientos respecto a las vanguardias de principios del siglo XX, pero estaba tocando sin duda alguna con la “la libre manifestación de las impresiones personales”; los fenómenos vanguardistas de la plástica de la segunda mitad del siglo XX.

La noche de los celos 1893 - August Strindberg

La noche de los celos 1893 – August Strindberg

La noche de los celos fue pintada durante su estancia en Berlín, en el año 1893, y lo primero que deducimos es que debe existir un error en la fecha de creación de la obra, pues es claramente una pintura propia del expresionismo abstracto de Jackson Pollock, o más reciente aún, de las pinturas de Anselm Kiefer. Pinturas que nacen directamente del subconsciente y se plasman en el lienzo no tanto como ilustraciones sino como meros registros.

Bancos de hielo en la playa - 1892 - August Strindberg

Bancos de hielo en la playa – 1892 – August Strindberg

La ciudad -1903 –August Strindberg

La ciudad -1903 –August Strindberg

Como sus otras actividades artísticas, su pintura está imbuida de sus conflictos personales y de sus turbulentos procesos mentales. Su obra se extiende en más de 115 cuadros la mayoría pintados en apenas unos años y casi exclusivamente en momentos de crisis, como si fuesen un desahogo expresivo de sus demonios interiores.

Marca de navegación - 1892 – August Strindberg

Marca de navegación – 1892 – August Strindberg

El 7 de marzo de 2008 se publicó en medios de diferentes países la noticia de que la policía de Estocolmo había recuperado en una redada antidroga la pintura La noche de los celos que había sido robada del Museo Strindberg de Estocolmo dos años antes. Los drogadictos que habían sustraído la obra no habían hecho intento alguno de venderla y el robo había sido motivado únicamente por la pasión de estar en contacto con la obra.

La técnica de Strindberg consigue una sensación angustiosa de zona abierta que al mismo tiempo resulta claustrofóbica. La naturaleza como reflejo de su tormento interior.

Altamar -1894 – August Strindberg

Altamar -1894 – August Strindberg

Fallecido en Estocolmo en 1912, su sepelio fue un encuentro multitudinario de sesenta mil personas que rindieron homenaje a la genialidad creadora del más grande de los escritores suecos. En su tumba sobre una cruz negra de madera se lee una inscripción dorada en latín: O crux ave spes unica. “Salve, oh Cruz, única esperanza.”

Autorretrato tomado en el archipiélago de Estocolmo, en 1891.

Autorretrato tomado en el archipiélago de Estocolmo, en 1891.

gaviotas