“El Taller de Jackson Pollock” ∞ Rodrigo de Torre

El trabajo de un artista necesita de un lugar en el que poder desarrollar su obra. Un lugar a partir del cual se ponen en acción la inspiración y el talento. El taller de cada artista es un lugar comprometido, intimista, al que normalmente no tenemos acceso y que es al mismo tiempo un espacio íntimo y personal, casi sagrado. Un taller nos transmite el proceso de creación de una obra y nos ayuda a entender mejor al autor y su trabajo. Los talleres son un misterio en el que la reflexión, el análisis, la investigación, o la preocupación de un autor juegan un papel clave en el que se diluyen los avatares de cada obra, lo que de algún modo significa también que sólo llegamos a tener una visión parcial del resultado final.

Buharillas, garajes, sótanos, oficinas y viviendas, son habitualmente las cadenas de montaje que pasan desapercibidas cuando contemplamos un lienzo.

En un intento de volver a los orígenes de cada obra de arte, se someten éstas a la prueba de los rayos x y observamos en la mayoría de las ocasiones no sin cierta sorpresa que se superponen en las telas personajes, expresiones o paisajes que son parte también de ese proceso creativo y del resultado final.

Nos referimos hoy a uno de los talleres más significativos para la historia del arte:

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El taller de la imagen anterior era en sus orígenes un granero ubicado en Long Island, Nueva York. Perteneció a Jackson Pollock desde 1945 hasta su muerte en un accidente de tráfico en agosto de 1956. Tenía 44 años. En el año 1947 ubicó su taller en este granero que compró con el dinero que le prestó Peggy Guggenheim. Se desplazó Pollock para vivir hasta su muerte en Long Island influenciado por su compañera también pintora y después esposa Lee Krasner, como un intento de separar al autor de su afición al alcohol y de algunas amistades que ejercían en él una influencia negativa. A partir de su estancia en Long Island y más concretamente desde que ubicó su taller en el granero, las pinturas que realizó Pollock le catapultaron a la fama mundial hasta convertirlo en el referente del expresionismo abstracto.

Pollock solía pintar situando la tela en el suelo, pero fue aquí, en el granero, donde por primera vez comienza a chorrear la pintura desde la misma lata al lienzo, abriendo así un nuevo concepto en el arte moderno. Jamás ningún autor anterior ya fuera expresionista, impresionista, cubista o surrealista, había hecho algo semejante. La primera obra que creó con la técnica del dripping, (técnica que consiste en dejar “gotear” libremente la pintura sobre el lienzo) fue Shooting star (Estrella fugaz), una obra central del cambio que convierte a la obra de Pollock en el paradigma de la pintura norteamericana.

Shooting Star - Jackson Pollock

Shooting Star – Jackson Pollock

Él mismo dijo que “En el suelo es donde me siento más cómodo, más cercano a la pintura, y con mayor capacidad para participar en ella ya que puedo caminar alrededor de la tela, trabajar desde cualquiera de sus cuatro lados e introducirme literalmente dentro del cuadro. Prefiero la pintura fluida que gotea y se escurre”.

Ese suelo de su granero taller es hoy una superficie áspera que conserva las manchas del dripping. Allí han quedado impresos los rastros de algunas de sus pinturas como Lavender Mist, Number 32, o Blue Poles. Es un documento presente de la obra del autor que evoca tanto o más que sus pinturas el vigor de su capacidad creadora y que bien podría ser una de sus famosas obras.

Suelo del taller de Jackson Pollock

Suelo del taller de Jackson Pollock

Lavender Mist - Jackson Pollock

Lavender Mist – Jackson Pollock

Number 32 - Jackson Pollock

Number 32 – Jackson Pollock

Blue Poles - Jackson Pollock

Blue Poles – Jackson Pollock

El fotógrafo Hans Namuth, deseaba retratar el proceso pictórico de Pollock. Había acordado con él hacer una sesión de fotografías de su trabajo, desde el comienzo de un nuevo lienzo. Cuando llegó Namuth, Pollock ya había terminado. O eso parecía. En palabras del propio Namuth:

Un lienzo fresco cubría el suelo entero… Había un silencio absoluto… Pollock miraba su obra. Después, inesperadamente, cogió una lata de pintura y un pincel y comenzó a moverse alrededor del lienzo. Era como si de repente se hubiera dado cuenta que la pintura no estaba terminada. Sus movimientos, lentos al principio, gradualmente se hicieron más rápidos mientras él arrojaba pintura negra, blanca y roja sobre el lienzo. Olvidó por completo que Lee ( Lee Krasner, su esposa) y yo, estábamos presentes; parecía no escuchar los disparos de la cámara… mi sesión fotográfica duró hasta que terminó de pintar, más o menos hora y media. En todo ese tiempo Pollock no se detuvo. ¿Cómo podía uno seguirle el paso a este nivel de actividad? Finalmente dijo, “ya está”.

Jakson Pollock

Estas palabras de Namuth después de su experiencia en el granero nos aportan una visión distinta del artista. Pollock se movía sin parar alrededor de la tela y nos permiten interpretar “Estrella fugaz” de una forma casi literal. Es casi un error intentar encontrar una imagen en la obra de Pollock, debemos contemplar la acción para entender su obra.

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En este trailer de la película dirigida e interpretada por Ed Harris, podemos observar algunas imágenes de ese taller-granero y el proceso de creación de Jackson Pollock.

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IMAGEN DE PORTADA: JACKSON POLLOCK