Gerda Taro – “La pequeña rubia” ∞ Rodrigo de Torre


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Gerta Pohorylle, hija de emigrantes polacos de origen judío, nació en Stuttgart, Alemania el día 1 de agosto de 1910 y murió en España, el 26 de julio de 1937.

Su nombre, junto al de André Friedmann un ciudadano húngaro nacido en 1913 en Budapest, no nos dice demasiado, pero ambos se enamoraron en 1934 y la audacia de ella cambió sus destinos y la historia de la fotografía.

Gerta, en parte por ocultar sus ascendentes judíos y en gran parte también porque quería junto a André dar prestigio a la profesión de fotógrafo, al mismo tiempo que se daban prestigio a sí mismos, decidió cambiar sus nombres. Ella pasaría a ser Gerda Taro (rememorando de algún modo a la famosa actriz Greta Garbo), y él, Robert Capa, un supuesto fotógrafo estadounidense (con reverberaciones del nombre del gran director de cine Franz Capra) aunque jamás en su vida hubiera pisado América. El éxito fue rotundo, no sólo porque ella vendía las fotos de él al triple de su valor, sino porque nacería un mito cuando decidieron desplazarse a cubrir como reporteros la Guerra Civil Española. El talento artístico que se manifestaba en todas las fotografías de Friedmann era de él, pero la creación del mito que hizo que su talento triunfara en todo el mundo fue obra exclusiva de su compañera, cuyas fotografías también llevaban el nombre de Robert Capa, cayendo así en el anonimato hasta que después de 60 años de acabada la Guerra Civil se descubrió en México una maleta en un armario con tres pequeñas cajas y más de 4500 negativos de los reporteros Robert Capa, David Seymour, alias Chim, y Gerda Tardo.

Era una mujer libre en un mundo de hombres… Libertad de cuerpo, y libertad de mente: “Me esfuerzo por ser perfecta para sentirme invulnerable” decía. Atractiva, seductora, valiente, decidida, y con muchas ganas de vivir. Él le enseñó a hacer fotos, pero ella le enseñó todo lo demás. Una historia de amor que duró algo más de dos años.

Gerda Taro

Gerda Taro

Robert Capa fotografiado por Gerda Taro

Robert Capa fotografiado por Gerda Taro

El 1 de agosto de 1937 tenían una cita en París para celebrar juntos el 27 cumpleaños de ella antes de que él se marchara a China. Pero ella nunca llegó. El día 26 de julio de 1937 fue atropellada accidentalmente por un tanque ruso, y pocos días antes había comentado que “Cuando piensas en todas las personas magníficas que los dos hemos conocido y que han muerto… tienes la absurda sensación de que de algún modo no es justo seguir vivo”.

 

Gerda Taro1

Alfred Kantorowicz un intelectual alemán, decía de Gerda que era increíblemente atractiva. llevaba pantalones, una boina ladeada sobre su bonito pelo rubio rojizo y un elegante revólver en la cintura”. Para los círculos literarios y periodísticos españoles era conocida como “ La pequeña rubia”.

Arriesgó más de la cuenta, siempre al límite buscando la foto definitiva, quizás por haber oído en más de una ocasión la famosa frase de Robert Capa: “Si tus imágenes no son los bastante buenas, es que no te has acercado lo suficiente”.

Gerda Taro 2

François Maspero, autor de “Gerda Taro, la sombra de una fotógrafa” dice de ella que «prácticamente había desaparecido de la historia de la fotografía. Sólo figuraba en las biografías de Capa y con un gran número de errores. Hoy, Gerda Taro ya no es una sombra, aunque su recuerdo permaneciera oculto durante más de 60 años”.

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Gerda Taro, retratada en París (1936) por Robert Capa con el pijama de él

Gerda Taro, retratada en París (1936) por Robert Capa con el pijama de él

Poco antes de morir comenzaría a emplear la firma de «Photo Taro» y sus últimas palabras fueron; ¿Alguién recogió mi cámara?

Rafael Alberti y su esposa se hicieron cargo del cadáver de Gerda Taro y se encargaron de llevarlo hasta la frontera con Francia, donde está enterrada.

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